Que Bello Homenaje de Marcamar al 11-M
¿Cómo puede un corazón
seguir latiendo impasible
si en su conciencia reside
la culpa y la desazón
de dejar tanto dolor
regado en esos raíles?
Cuerpos aún febriles
preguntando: ¿qué ha pasado?
¿por qué este tren se ha parado?
¿quien apagó los candiles?
Todo ocurrió en ese día,
un once de marzo incauto
del año del dos mil cuatro,
cuando el alba ya venía,
Madrid, como cada día
se ponía en movimiento
y en ese mismo momento
se produjo la masacre,
en Atocha el gran desastre
hizo temblar sus cimientos.
Ese día toda España
sintió que era Madrid,
todos pudimos sentir
la misma pena en el alma,
con rabia pero con calma
soportamos el calvario,
nos sentimos solidarios
con las víctimas de la matanza
y mantuvimos la esperanza
de encontrar a esos sicarios.
La ideología asesina
de esos locos terroristas,
hacen que el mundo resista
aunque la paz no consiga,
así vamos a la ruina
¿qué más puede suceder?
¿a quien debemos temer,
a la eta o alkaeda?
¿qué otra cosa más nos queda?
¿qué más podemos hacer?
Lamentarnos y sufrir
con tanta gente afectada,
no podemos hacer nada
por los que vimos morir,
ayudemos a vivir
a los que han quedado heridos
y a sus seres más queridos
que han quedado destrozados
por perder seres amados,
¡cómo se deben sentir!
Parece que ya han apresado
a esos viles terroristas
que eran especialistas
en matar seres humanos,
no son dignos de una mano,
que ahora paguen por su culpa
porque no tienen disculpa
al arrasar con tantas vidas,
tienen la suya perdida
si es que Dios no los indulta.
Parece poco el castigo
para un crimen tan infame,
yo quisiera condenarles
a que fueran los testigos
del dolor de tanto amigo
de todos los que murieron
para que vean que lo que hicieron
merece nuestra repulsa,
que todo el mundo les acusa
del crimen que cometieron.
Desde las Islas Canarias
rendimos un homenaje
a la fuerza y al coraje
de toda esa gran maraña
que se unió de toda España
para arropar a Madrid
y gritarles desde allí
a esos viles asesinos:
¡LA PAZ ES NUESTRO CAMINO,
NO LOS QUEREMOS AQUÍ!
seguir latiendo impasible
si en su conciencia reside
la culpa y la desazón
de dejar tanto dolor
regado en esos raíles?
Cuerpos aún febriles
preguntando: ¿qué ha pasado?
¿por qué este tren se ha parado?
¿quien apagó los candiles?
Todo ocurrió en ese día,
un once de marzo incauto
del año del dos mil cuatro,
cuando el alba ya venía,
Madrid, como cada día
se ponía en movimiento
y en ese mismo momento
se produjo la masacre,
en Atocha el gran desastre
hizo temblar sus cimientos.
Ese día toda España
sintió que era Madrid,
todos pudimos sentir
la misma pena en el alma,
con rabia pero con calma
soportamos el calvario,
nos sentimos solidarios
con las víctimas de la matanza
y mantuvimos la esperanza
de encontrar a esos sicarios.
La ideología asesina
de esos locos terroristas,
hacen que el mundo resista
aunque la paz no consiga,
así vamos a la ruina
¿qué más puede suceder?
¿a quien debemos temer,
a la eta o alkaeda?
¿qué otra cosa más nos queda?
¿qué más podemos hacer?
Lamentarnos y sufrir
con tanta gente afectada,
no podemos hacer nada
por los que vimos morir,
ayudemos a vivir
a los que han quedado heridos
y a sus seres más queridos
que han quedado destrozados
por perder seres amados,
¡cómo se deben sentir!
Parece que ya han apresado
a esos viles terroristas
que eran especialistas
en matar seres humanos,
no son dignos de una mano,
que ahora paguen por su culpa
porque no tienen disculpa
al arrasar con tantas vidas,
tienen la suya perdida
si es que Dios no los indulta.
Parece poco el castigo
para un crimen tan infame,
yo quisiera condenarles
a que fueran los testigos
del dolor de tanto amigo
de todos los que murieron
para que vean que lo que hicieron
merece nuestra repulsa,
que todo el mundo les acusa
del crimen que cometieron.
Desde las Islas Canarias
rendimos un homenaje
a la fuerza y al coraje
de toda esa gran maraña
que se unió de toda España
para arropar a Madrid
y gritarles desde allí
a esos viles asesinos:
¡LA PAZ ES NUESTRO CAMINO,
NO LOS QUEREMOS AQUÍ!

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