VOLVER A EMPEZAR
No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar mis velas para llegar siempre a mi destino.
Cuando negros nubarrones ensombrecen nuestros días, y nuestras noches parecen más oscuras que un millón de medianoches, recordemos que existe una poderosa y benévola providencia en el universo, capaz de abrir un camino donde no hay camino posible, y de transformar un oscuro ayer, en un luminoso mañana.

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