UN CASO SIMILAR AL CODIGO DA VINCI EN EL CAMINO
"El Camino de Santiago también posee un código femenino que está por desvelar en un best seller. La tradición cuenta que en el año 813 un ermitaño conduce al obispo de Iria Flavia (Padrón) a un montículo sobre el que había visto misteriosos resplandores en las noches estrelladas. El prelado remueve la tierra parda. Habían transcurrido ocho siglos desde el viaje del apóstol sobre una piedra de Judea a Galicia, pero el obispo reconoce a la primera el cuerpo de Santiago el Mayor. Así comienzan doce siglos de historia de peregrinaciones cristianas por un camino hacia el oeste que otros sostienen que ya existía. Que era una ruta iniciática.
Para ambientar la intriga no se requiere acudir a la ficción. Dos emblemas de la peregrinación a Compostela, la vieira y la flor de lis de la cruz de la Orden de los Caballeros de Santiago, son símbolos universales del matriarcado.
Tampoco es casualidad que Sandro Botticelli pintara sobre una vieira a Venus, la Afrodita griega romanizada. A más señas, los nombres gallego (vieira) y castellano (venera) de ese molusco hermafrodita derivan del latino veneria concha (concha de Venus). La diosa surgió de la espuma del mar y fue empujada por los vientos sobre la valva convexa de una vieira hasta las playas de la isla de Citera.
Para enredar más el argumento, el simbolismo de la concha que ha de llevar todo peregrino que se precie trasciende el mito de Venus. Botticelli, iniciado en los cultos antiguos como Leonardo da Vinci, lo sabía perfectamente cuando en su cuadro más popular pintó al detalle las estrías radiales del molusco.
La vieira y la flor de lis de la cruz de la Orden de Santiago (la del Temple luce cuatro) son símbolos de la pata palmeada de una oca. Achaparrada la primera, estilizada la segunda. ¿Y bien? La pata de palmípeda representaba en las culturas antiguas la creación; el huevo originario. Eternamente femenino.
La religión dominante cristianizó ambos símbolos. No fueron los únicos. Las ermitas que salpican Galicia son otro ejemplo. Los acantilados bravos de Muxía (A Coruña), donde se rendía un culto megalítico ancestral, se reconvirtieron hará unos mil años en la capilla de Santa María da Barca. Como Venus, la virgen llegó del mar. Como Santiago el Mayor, sobre una barca de piedra".
Este texto lo he sacado de: http://weblogs.javahispano.org/page/mperez/20050110

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